Con el paso de los años al entrar a la universidad me di cuenta de que no era como creía que iba a ser, no tenía sexo cada ocho días ni mis compañeras eran mujeres que aparentaban 30 años y tenían enormes pechos y traseros gigantes, era todo lo contrario, eran chicas flacas, planas, carentes de color y de sexualidad, eran, como yo, solo que tenían pelo largo y no tenían pito, y esa fue la primera de muchas decepciones de mi vida universitaria. Con el paso de los semestres alguna que otra compañera se mando operar las tetas y claramente resulto ser el foco de atención entre los hombres boquiabiertos y maravillados y las mujeres envidiosas con sus miradas acusadoras en la universidad. Después de ver esos hermosos cambios volvíamos hablar como cuando éramos adolescentes en el colegio, ¿Quién se las habrá pagado? ¿Sera que es puta? ¿Debía ser que tenia muchas inseguridades? ¿Cuál será el tipo que las estrene?, nos hacíamos preguntas y lanzábamos comentarios cargados de machismo y una aparente seguridad acusatoria, en el fondo creíamos sentirnos seguros por ser hombres y no tener que recurrir a esas cosas, pero como algún cantante visionario dijo alguna vez "la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida".
Fue pasando en tiempo y después de aprobar el programa de estudios nos fuimos graduando, practicas pagas, primer empleo, emprendimiento del algún proyecto, ahora teníamos dinero para ir a mejores sitios para reunirnos a tomar pola y preguntarnos de la vida del resto de compañeros de la universidad, quien ganaba mas, cuantas habían tenido hijo, quien seria el primero en casarse, y por supuesto que no podía faltar la pregunta que nos había acompañado toda la vida ¿Cuál será la próxima que se ponga tetas? reíamos e ignorábamos los planes que tenían todos en la mesa. Con el paso de los años la separación del grupo fue inminente y poco hablábamos con esos viejos colegas, pero veíamos en sus perfiles de redes sociales que las cosas habían cambiado desde ese entonces. Ninguno se había puesto tetas ni se había hecho la lipo, pero a detallar las fotos de algunos me di cuenta que tenían otro rostro, tenían otra nariz, otras cejas, sonrisas perfectas y muchos ahora tenían barba. A decir verdad me resulto extraño ver esos nuevos rostros, esos tipos que en el pasado estaban llenos de seguridad y hombría con el paso del tiempo gastaron millones en un rinoplastia para tener una nariz perfecta, otros se aplicaron sustancias y tónicos costosos para tener la barba de un vikingo, los que mejor ganaban gastaron dinero y tiempo en nuevas sonrisas, sonrisas perfectas sacadas de alguna foto de un actor famoso en Hollywood. Subían fotos diarias orgullosos de sus grandes cambios, como si no recordaran lo tanto que rajábamos de las mujeres que hacían eso, de lo vacías y vanas que se veían. Recuerdo a Mario, el mas seguro del grupo, el que decía estar mas orgulloso con lo que era, ahora tenia una nariz de reina, la sonrisa de George Clooney y la barba de Ben Affleck, todas sus fotos tenían una frase motivacional hablando de lo maravilloso que era estar vivo y de lo orgullosos que nos debíamos sentir de nosotros mismos, me dio asco y tristeza ver eso, hombres con falta de seguridad y con una falsa moralidad de criticar a las mujeres plásticas, ignorando que ellos resultaron ser mas plásticos y vacíos que ellas, por lo menos ellas nunca criticaron a quien hizo eso y siempre aceptaron su falta de seguridad corporal.
En la ultima foto le escribí a Mario: "Si el mundo te hizo feo, aprendes a ser feo y te las arreglas con eso, maricon".... después de cinco segundos de pensar en si enviar o no el comentario opte por borrarlo, cerrar el portátil y salir corriendo, revise el reloj y me di cuenta que iba tardísimo, tenia que apurarme no podía perder mi cita para arreglarme las cejas de nuevo.

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